ALIENTO PARA HOY, COMO VENCER LA DUDA PARTE 1










01/21/2021

Pregunta: "¿Cómo ha influido la filosofía griega en el cristianismo?"

Respuesta: Filosofía literalmente significa "un amor por la sabiduría". En el uso moderno, el término se refiere a cualquier proceso de organización de pensamientos e ideas dentro de algún marco establecido. La "filosofía griega" es en realidad un subconjunto de los variados sistemas de discurso del mundo. Aún así, sería justo decir que, cuando la cultura occidental piensa en la "filosofía", lo que está en mente es realmente la "filosofía griega". La terminología, las técnicas y las categorías desarrolladas en la antigua Grecia se convirtieron en los estándares por los que se llevó a cabo el discurso filosófico posterior. Como resultado, prácticamente todas las cuestiones de verdad, ética, cosmovisión y moralidad todavía se discuten utilizando los principios básicos de la filosofía griega.

Sin embargo, es importante distinguir entre terminología y técnicas, a diferencia de los principios. En otras palabras, la filosofía griega ha proporcionado al mundo moderno una amplia gama de métodos y palabras útiles para comparar diferentes afirmaciones y eficaces para enmarcar ciertas ideas. Eso no implica que los pensamientos discutidos utilizando la mecánica de la filosofía griega se extraigan de la cosmovisión de la antigua Grecia. Por el contrario, lo que ha hecho que la filosofía griega sea tan duradera es su aplicación a una amplia gama de puntos de vista divergentes.

Esta distinción es especialmente crucial cuando se discute el impacto de la filosofía griega en el cristianismo. Por un lado, la cosmovisión, la moral y las afirmaciones centrales del judeocristianismo son muy anteriores a los filósofos griegos. Muchas creencias centrales del cristianismo están en oposición directa a las de hombres como Sócrates, Platón y Aristóteles. Pablo, que a menudo debatía sobre los filósofos griegos (Hechos 17:18), indicó que el evangelio de Cristo era "necedad" para la cosmovisión helenística (griega) (1 Corintios 1:23). En ese sentido, sería justo decir que la filosofía griega no ha influido en el cristianismo.

Por otro lado, también es cierto que el cristianismo nació en un mundo lleno de pensamiento griego. La filosofía griega proporcionó a la iglesia cristiana primitiva un conjunto de herramientas de discusión, así como una visión del mundo opuesta con la que contrastar el evangelio. Esto hace que la filosofía griega sea una profunda influencia en las palabras, sistemas y discusiones por las que los cristianos a lo largo de la historia han tratado de explicar su fe.

En resumen, la filosofía griega no es literalmente una fuente de creencia cristiana o una influencia significativa en las creencias espirituales de los cristianos. Al mismo tiempo, los sistemas con los que los cristianos enseñan, discuten y entienden la verdad bíblica se han visto profundamente afectados por la filosofía griega.

El apóstol Pablo estaba bien familiarizado con la filosofía griega y a menudo citaba a escritores griegos mientras difundía el evangelio (Hechos 17:23-28). Los escritores del Nuevo Testamento también hacen referencia a los conceptos filosóficos griegos para explicar mejor sus ideas. El uso de Juan de la palabra Logos, por ejemplo, juega con un término griego preexistente mientras lo conecta con un ser divino personal y único (Juan 1:1-4). Esto muestra cómo la prevalencia de ciertos métodos filosóficos influyó en gran medida en cómo los primeros cristianos presentaron su fe, pero no en lo que predicaban.

Los padres de la iglesia primitiva entendieron bien la relación entre el mensaje y el método. Agustín, por ejemplo, comparó el uso de la filosofía griega por parte de un cristiano con el uso de oro de Israel tomado de Egipto durante el Éxodo (Éxodo 12:25-36). Como cualquier herramienta física, argumentó, la filosofía era capaz de ser utilizada con o sin razón. La filosofía podría haber sido desarrollada por una cultura impía, sostuvo Agustín, pero en última instancia era solo un conjunto de técnicas y términos, totalmente útiles para defender la verdad.

Con el paso del tiempo, el cristianismo se extendió a una audiencia más grande e implicó una discusión más sofisticada. La tendencia de confiar en la discusión filosófica continuó. La filosofía griega siguió siendo una fuerza dominante en el pensamiento occidental, por lo que la teología cristiana continuó desarrollando su estructura y terminología utilizando este marco. Esta relación se ejemplifica mejor en hombres como Tomás de Aquino, que trató de describir sistemáticamente la cosmovisión cristiana a través del sistema de filosofía griega. Este enfoque, conocido como escolástica, revolucionó la forma en que los cristianos defendían, discutían y dispersaban las ideas bíblicas.

Por supuesto, sería ingenuo pensar que las ideas religiosas o espirituales griegas nunca, de ninguna manera, hicieron incursiones en la comunidad judeo-cristiana. Un componente importante del pensamiento griego, en la era justo antes del nacimiento de Jesús, era el concepto de interpretación alegórica. En esencia, esta fue la técnica de interpretar las historias míticas como analogías, no como eventos literales, para evitar implicaciones desagradables sobre la moralidad de dioses griegos como Zeus o Ares. Si bien esto tiene valor, en algunos casos, los intérpretes alegóricos a menudo aplicaban la técnica a historias destinadas a ser tomadas literalmente. Este enfoque alegórico fue adoptado por algunos escritores judíos, el más famoso erudito Filón, que vivió alrededor del mismo tiempo que Jesucristo. Sin embargo, no todos los teólogos aceptaron su enfoque.

Del mismo modo, después del ministerio terrenal de Jesús, ciertas ideas religiosas griegas tuvieron que ser enfrentadas a medida que se filtraban en la iglesia. Fácilmente el más influyente de ellos fue el gnosticismo, que jugó con la inclinación griega por las religiones misteriosas y el intelectualismo. La Biblia misma muestra que estas influencias abiertamente espirituales fueron fuertemente rechazadas por los líderes de la iglesia (1 Juan 4:2-3; 1 Timoteo 4:1-5, Colosenses 2:6-9). Incluso en los primeros días del cristianismo, había poca confusión sobre la diferencia entre adoptar la filosofía griega y aceptar la religión griega.

La era del Nuevo Testamento estaba dominada por la cultura y el idioma griegos. A pesar de que Roma gobernaba el mundo físico, las tradiciones intelectuales griegas seguían siendo supremas. El Nuevo Testamento fue escrito originalmente en griego y estaba dirigido a un público inmerso en una cosmovisión helenizada. La filosofía griega continuó a través de los milenios siendo el sistema principal por el cual el mundo occidental debatió y definió conceptos. Al mismo tiempo, el cristianismo contrasta claramente con las creencias espirituales y religiosas de la antigua cultura griega.

La filosofía griega ha influido profunda y profundamente en la forma en que el cristianismo discute la teología. Sin embargo, no ha sido el origen de la creencia cristiana ni una fuente de ideas religiosas cristianas.


01/20/21

Pregunta: "¿Qué es una iglesia no denominacional? ¿Qué creen las iglesias no denominacionales?"

Respuesta: 
Esta pregunta tiene varias respuestas, y pueden ser simples o complejas. La respuesta más simple es que una iglesia no denominacional es cualquier iglesia que no es parte de una denominación más grande. Una denominación es una organización eclesiástica que ejerce algún tipo de autoridad sobre las iglesias locales que la conforman. Ejemplos de denominaciones son los Católicos Romanos, Bautistas del Sur, Anglicanos, Presbiterianos, Metodistas, etc.. Iglesias no denominacionales usan muchos nombres diferentes y sostienen una amplia variedad de creencias.

¿Por qué algunas iglesias eligen ser no denominacionales? Aunque las respuestas pueden variar un poco, una consideración importante es la libertad de dirigir el ministerio y la enseñanza de la iglesia local sin interferencia o control de afuera. Cuando miramos a la Biblia, la evidencia apunta a cada iglesia como autónoma, rindiendo cuentas directamente a Dios Mismo. En el libro de los Hechos, donde leemos de los primeros viajes misioneros y el establecimiento de muchas iglesias, no hay ninguna indicación de una jerarquía de autoridad más allá de los ancianos de la iglesia local. Algunas personas señalan el Concilio de Jerusalén en Hechos 15 como patrón para la estructura denominacional, pero no es nada de eso. Los Gentiles habían recibido el Evangelio bajo el ministerio de Pablo y Bernabé, por la autoridad directa del Espíritu Santo (Hechos 13:2; 15:7). Las iglesias establecidas en ese primer viaje quedaron bajo el cuidado de ancianos desde sus propias filas (Hechos 14:23), después de haber sido enseñados por Pablo y Bernabé. Cuando el Concilio fue llamado en Jerusalén, no fue por ninguna cuestión de estructura organizativa o control, sino para discutir asuntos doctrinales sobre lo que constituye la salvación (Hechos 15:5-6). Los apóstoles que habían sido encargados directamente por Jesús eran las únicas personas que podrían abordar correctamente la pregunta autoritariamente.

Cuando una iglesia es no denominacional, ¿significa eso que no tiene necesidad de otras iglesias? Puede que sea la creencia de algunos, pero ciertamente no es el ejemplo que encontramos en las Escrituras. El libro de Hechos y las epístolas del Nuevo Testamento dejan claro que las iglesias se comunicaron con regularidad. Al hacer Pablo y sus compañeros sus viajes misioneros, no era infrecuente que los creyentes enviaran cartas o saludos a las otras iglesias (Hechos 18:27; Romanos 16:16). Asimismo, cuando había una gran necesidad, las iglesias trabajaban en conjunto para satisfacer esa necesidad, por ejemplo, la colección para la hambruna en Jerusalén (Hechos 11:29; 2 Corintios 8:4). Las diversas iglesias del Nuevo Testamento, aunque organismos autónomos e independientes, definitivamente fueron conectadas en comunión y ministerio cooperativo, dándonos un ejemplo a seguir hoy.

La medida de cualquier iglesia, ya sea dentro o fuera de una denominación, no es cómo está organizada ni qué nombre se le llama, sino más bien cómo fielmente se adhiere a las enseñanzas de la Palabra de Dios. Ninguna iglesia es infalible, porque las iglesias están constituidas por personas que son capaces de error. Aun los apóstoles, con todos los dones que Dios les dio, no eran sin error. Pablo registra en Gálatas 2:11, "cuando Pedro fue a Antioquía, le eché en cara su comportamiento condenable." Pedro, el primero en dar el evangelio a un gentil, cedió ante la presión de los judaizantes a separarse de los creyentes gentiles. La capacidad de Pablo para enfrentarse a Pedro no se basaba en su posición como un apóstol, sino en la verdad revelada en la Palabra de Dios. Pablo felicitó a los creyentes de Berea por evaluar su propia enseñanza a la luz de la Escritura para averiguar si él les enseñaba una doctrina sana. (Hechos 17:11)

Todos los creyentes deben ser como los de Berea, comprobando lo que nos han enseñado contra la Palabra de Dios a averiguar si esas cosas son así. Si nuestra iglesia está fuera de línea con la Palabra de Dios, debemos dar instrucción o corrección amorosa y pacientemente. Si no se corregirá, entonces debemos buscar una iglesia que está fielmente obedeciendo la Palabra de Dios. 


01/19/2021

"¿Qué hace que el cristianismo sea único?"

Respuesta: 
¿Es el cristianismo realmente único, o es solo uno de los muchos caminos en el camino a la Verdad? ¿Es el cristianismo verdaderamente único entre las muchas religiones de todo el mundo? Si lo es, ¿qué lo hace así? Único entre todas las religiones, el cristianismo hace varias afirmaciones que otras no. En primer lugar, todas las demás religiones exhortan al hombre a alcanzar a Dios y aferrarse a Él a través de sus propios esfuerzos. El cristianismo es la única religión donde Dios llega hasta el hombre. En segundo lugar, otras religiones son sistemas de cosas que hacer y no hacer para apaciguar a Dios; mientras que el cristianismo es una relación con Dios. Tercero, el cristianismo mira a la Biblia como la fuente singular de la Verdad. Finalmente, el cristianismo se basa en el evento más asombroso de toda la historia humana: la resurrección.

En cuanto al primer número, otras formas de religión se suscriben a un sistema de obras, aquellas que debemos hacer y aquellas que debemos evitar, que nos harán "lo suficientemente buenos" para agradar a Dios y merecer su favor. El cristianismo, por otro lado, se basa en el principio bíblico de que nunca podemos ser lo suficientemente buenos como para estar en presencia de un Dios perfecto y santo. La Ley Mosaica fue dada a la humanidad para demostrarnos que no podemos guardarla. Gálatas 3 describe el propósito de la Ley. Es un "tutor" o "maestro" guiarnos a Cristo porque "...observando la ley nadie será justificado" (Gálatas 2:16). La imposibilidad de guardar la Ley se revela en lo que Jesús llamó el "primer y más grande mandamiento" en Mateo 22:37: "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente". Esto significaría amar a Dios con cada fibra de nuestro ser 24/7, sin pensar nunca para nosotros mismos, una tarea imposible para nadie. Pero en lugar de condenarnos como transgresores de la ley y dejarlo así, Dios proporcionó un sustituto, Jesucristo, que obedeció la Ley perfectamente por nosotros. Por la fe en Él y aceptar Su obra a favor de nosotros, somos justificados y hechos justos. Aquí está la diferencia crucial entre el cristianismo y todas las demás religiones.

En cuanto al segundo punto, el cristianismo no es un sistema religioso, sino una relación con Dios, que Él inició y mantiene. Los cristianos creen que la humanidad fue creada específicamente para tener una relación con Dios, pero el pecado separa a todos los hombres de Él (Romanos 3:235:12). El cristianismo enseña que Jesucristo caminó por esta tierra, plenamente Dios, y sin embargo plenamente hombre (Filipenses 2:6-11), y murió en la cruz para restaurar la relación que fue rota por el pecado. Después de Su muerte en la cruz, Cristo fue sepultado, resucitó, y ahora vive a la diestra del Padre, intercediendo por los creyentes para siempre (Hebreos 7:25). La intimidad de esta relación se revela en dos imágenes conmovedoras. Ahora ya no somos vistos como transgresores de la ley, hemos sido adoptados en la propia familia de Dios como Sus hijos (Efesios 1:5). Aún más íntimamente, los creyentes son el mismo "cuerpo de Cristo" del que Él es la cabeza (Efesios 1:22-23), habiendo sido comprados por Su sangre (Hebreos 9:12). Ninguna otra religión hace afirmaciones que siquiera comiencen a aproximarse a esta increíble verdad.

Otra cosa que hace que el cristianismo sea único es su fuente de información. Todas las religiones tienen algún tipo de base de información que describe sus creencias y prácticas, pero ninguna tiene una fuente de información que haga las afirmaciones que el cristianismo hace sobre la Biblia: es la Palabra escrita de Dios, y es infalible e infalible y todo lo que es necesario para la fe y la práctica (2 Timoteo 3:16). Los cristianos creen que la Biblia es la Palabra de Dios inspirada, literalmente "inspirada por Dios" y que su enseñanza es la autoridad final (2 Timoteo 3:162 Pedro 1:20-21). Aunque hay otras religiones que usan profecía, ninguna es 100% precisa, como las de la Biblia, y ninguna de ellas señala a alguien como Jesús que hizo afirmaciones increíbles y realizó obras increíbles.

Tal vez el principio más definitorio del cristianismo que lo hace verdaderamente único en todos los sentidos y proporciona su base fundamental es la resurrección de Jesucristo. Dentro del cristianismo, la resurrección es de vital importancia, porque sin ella, el cristianismo no existe, y nuestra fe es inútil (1 Corintios 15:14). Fue la resurrección de Jesús la que cambió la vida de los discípulos. Después de que Jesús fue crucificado, los discípulos corrieron y se escondieron. Pero cuando vieron al Señor resucitado, supieron que todo lo que Jesús había dicho y hecho probaba que Él era en verdad Dios en carne. Ningún otro líder religioso ha muerto a plena vista de verdugos entrenados, tenía una tumba vigilada y luego se levantó tres días después para aparecer a muchas personas. La resurrección es la prueba de quién es Jesús y de que logró lo que se propuso hacer: proporcionar el único medio de redención para la humanidad. Buda no resucitó de entre los muertos. Mahoma no resucitó de entre los muertos. Confucio no resucitó de entre los muertos. Krishna no resucitó de entre los muertos. Sólo Jesús ha resucitado físicamente de entre los muertos, caminado sobre el agua, ha afirmado ser Dios y ha resucitado a otros de entre los muertos. Él ha conquistado la muerte. Sólo en el cristianismo tenemos a la persona de Cristo que afirmó ser Dios, realizó muchos milagros para probar su afirmación de divinidad, murió y resucitó de entre los muertos, y afirmó que solo Él es "el camino de la verdad y la vida" (Juan 14:6) y que nadie viene al Padre excepto a través de Él.


01/17/21

Pregunta: "¿Tienen que obedecer los cristianos, la ley del Antiguo Testamento?"

Respuesta: 
La clave para entender este punto es saber que la ley del Antiguo Testamento fue dada a la nación de Israel, no a los cristianos. Algunas de las leyes se hicieron para que los Israelitas supieran cómo obedecer y agradar a Dios (por ejemplo, los Diez Mandamientos). Algunos de estos eran para mostrarles cómo adorar a Dios y cómo pagar por el pecado (el sistema de sacrificios). Otros simplemente, para hacer a los israelitas diferentes de otras naciones (las reglas de alimentación y vestimenta). Ninguna de las leyes del Antiguo Testamento se aplica a nosotros hoy. Cuando Jesús murió en la cruz, puso fin a la ley del Antiguo Testamento (Romanos 10:4; Gálatas 3:23-25: Efesios 2:15).

En lugar de estar bajo la Ley del Antiguo Testamento, estamos bajo la ley de Cristo (Gálatas 6:2) esto es "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas" (Mateo 22:37-40). Si hacemos estas dos cosas, estaremos cumpliendo con todo lo que Cristo quiere que hagamos: "De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas" (Mateo 22:40). Ahora bien, esto no significa que la ley del antiguo testamento sea irrelevante hoy en día. Muchos de los mandamientos de la ley del antiguo testamento pertenecen a las categorías de "amar a Dios" y "amar al prójimo". La ley del antiguo testamento puede ser una buena guía para saber cómo amar a Dios y saber lo que implica amar al prójimo. Al mismo tiempo, decir que la ley del antiguo testamento se aplica a los cristianos hoy en día es incorrecto. La ley del antiguo testamento es un conjunto (Santiago 2:10). O se aplica en su totalidad, o nada de la ley se aplica. Si Cristo cumplió parte de la ley, como el sistema de sacrificios, entonces la cumplió toda.

"Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos" (1ª Juan 5:3). Los diez mandamientos eran esencialmente un resumen de toda la ley del antiguo testamento. Sin embargo, nueve de los Diez Mandamientos están repetidos en el Nuevo Testamento (todos, excepto el mandamiento de observar el Día de Reposo). Obviamente, si estamos amando a Dios, no estaremos adorando a otros dioses o adorando a ídolos. Si estamos amando a nuestro prójimo, no lo estaremos asesinando, mintiendo, cometiendo adulterio contra ellos, o codiciando lo que les pertenece. El propósito de la ley del antiguo testamento es convencer a la gente de nuestra incapacidad para guardar la ley y apuntar a nuestra necesidad de Jesucristo como Salvador (Romanos 7:7-9; Gálatas 3:24). Dios nunca planeó que la ley del antiguo testamento fuera ley universal para todas las personas y para todos los tiempos. Debemos amar a Dios y a nuestro prójimo. Si obedecemos esos dos mandamientos fielmente, estaremos cumpliendo todo lo que Dios requiere de nosotros.


01/15/21

Pregunta: "¿Qué es el Cristianismo y qué creen los Cristianos?"

Respuesta: 
Las creencias centrales del cristianismo se resumen en 1 Corintios 15:1-4. Jesús murió por nuestros pecados, fue sepultado, resucitó, y por lo tanto ofrece la salvación a todos los que lo recibirán por fe. Único entre todas las otras religiones, el cristianismo tiene que ver más con una relación y no con prácticas religiosas. En lugar de adherirse a una lista de lo que "debe y lo que no debe hacerse", la meta de un cristiano es cultivar un caminar cercano con Dios. Esa relación es posible gracias a la obra de Jesucristo y al ministerio del Espíritu Santo.

Más allá de estas creencias fundamentales, hay muchos otros elementos que son, o al menos deberían ser, indicativos de lo que es el cristianismo y lo que el cristianismo cree. Los cristianos creen que la Biblia es la Palabra de Dios inspirada, y que su enseñanza es la autoridad final en todos los asuntos de fe y práctica (2ª Timoteo 3:16, 2ª Pedro 1:20-21). Los cristianos creen en un Dios que existe en tres personas, el Padre, el Hijo (Jesucristo), y el Espíritu Santo.

Los cristianos creen que la humanidad fue creada específicamente para tener una relación con Dios, aunque el pecado separa a todos los hombres de Dios (Romanos 5:12, Romanos 3:23). El cristianismo enseña que Jesucristo caminó por esta tierra, completamente como Dios y hombre (Filipenses 2:6-11), y murió en la cruz. Los cristianos creen que después de Su muerte en la cruz, Cristo fue enterrado, resucitó, y ahora vive a la diestra del Padre, intercediendo siempre por los creyentes (Hebreos 7:25). El cristianismo proclama que la muerte de Jesús en la cruz fue suficiente para pagar completamente la deuda del pecado de todos los hombres, y esto es lo que restaura la relación rota entre Dios y el hombre (Hebreos 9:11-14, Hebreos 10:10, Romanos 6:23, Romanos 5:8).

El cristianismo enseña que para ser salvo y poder entrar en el cielo después de la muerte, uno debe poner enteramente su fe en la obra completa de Cristo en la cruz. Si creemos que Cristo murió en nuestro lugar y pagó el precio de nuestros propios pecados, y resucitó, entonces somos salvos. No podemos ser "lo suficientemente buenos" para agradar a Dios por nosotros mismos, porque todos somos pecadores (Isaías 64:6-7, Isaías 53:6). No hay nada más que se deba hacer, porque ¡Cristo ha hecho toda la obra! Cuando estaba en la cruz, Jesús dijo "Consumado es" (Juan 19:30), dando a entender que la obra de redención ya se había cumplido.

Según el cristianismo, la salvación es la libertad de la vieja naturaleza pecaminosa, y la libertad para buscar una correcta relación con Dios. Donde antes éramos esclavos del pecado, ahora somos esclavos de Cristo (Romanos 6:15-22). Mientras los creyentes vivan en esta tierra en sus cuerpos pecaminosos, habrá una lucha constante contra el pecado. Sin embargo, los cristianos pueden tener victoria en la lucha con el pecado estudiando y aplicando la Palabra de Dios (la Biblia) en sus vidas, y siendo controlados por el Espíritu Santo – es decir, sometiéndose a la dirección del Espíritu en cualquier circunstancia.

De manera que, mientras muchos sistemas religiosos requieren que una persona haga o no ciertas cosas, el cristianismo consiste en creer que Cristo murió en la cruz como pago por nuestros pecados, y que también resucitó. La deuda de nuestro pecado ha sido pagada y podemos tener comunión con Dios. Podemos tener victoria sobre nuestra naturaleza pecaminosa y caminar en comunión y obediencia con Dios. Ese es el verdadero cristianismo bíblico.



01/14/21

Pregunta: "¿Es realmente la Biblia la Palabra de Dios?"

Respuesta: 
Nuestra respuesta a esta pregunta no solamente determina cómo consideramos la Biblia y su importancia en nuestras vidas, sino que también ésta, a la larga, va a tener un impacto eterno sobre nosotros. Si la Biblia es realmente la Palabra de Dios, entonces nosotros deberíamos apreciarla, estudiarla, obedecerla y finalmente confiar en ella. Si la Biblia es la Palabra de Dios, entonces, rechazarla es rechazar a Dios mismo.

El hecho de que Dios nos dio la Biblia, es una evidencia e ilustración de Su amor por nosotros. El término "revelación" simplemente significa que Dios comunicó a la humanidad cómo es Él y cómo podemos tener una correcta relación con Él. Estas son cosas que no podríamos haber conocido si Dios divinamente no nos lo hubiera revelado por medio de la Biblia. Aunque la revelación de Dios mismo en la Biblia fue dada progresivamente durante 1500 años aproximadamente, siempre ha contenido todo lo que el hombre ha necesitado para conocer acerca de Dios, a fin de tener una correcta relación con Él. Si la Biblia es realmente la Palabra de Dios, entonces esta es la última autoridad para todos los asuntos de fe, práctica religiosa y moral.

La pregunta que debemos hacernos es, ¿cómo podemos saber que la Biblia es la Palabra de Dios y no solamente un buen libro? ¿Qué es excepcional acerca de la Biblia que se destaca de todos los otros libros religiosos alguna vez escritos? ¿Hay alguna evidencia de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios? Este es el tipo de preguntas que deben ser consideradas si vamos a examinar seriamente la afirmación bíblica de que la Biblia es la misma Palabra de Dios, divinamente inspirada, y totalmente suficiente para todos estos asuntos de fe y práctica.

No puede haber duda acerca del hecho de que la Biblia afirma ser la misma Palabra de Dios. Esto se ve claramente en versículos como 2ª de Timoteo 3:15-17, el cual dice, "…y que desde las niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra".

A fin de contestar estas preguntas, debemos mirar tanto a las evidencias internas, como a las externas, que muestran que la Biblia en realidad es la Palabra de Dios. Las evidencias internas son aquellas cosas internas de la Biblia misma, que testifican de su origen divino. Una de las primeras evidencias internas, de que la Biblia es en realidad la Palabra de Dios, la podemos ver en su unidad. Aunque en realidad son sesenta y seis libros individuales, escritos en tres continentes, en tres diferentes idiomas, durante un período de aproximadamente 1,500 años, por más de 40 autores de diferentes condiciones sociales, la Biblia permanece como un libro unificado de principio a fin, sin contradicción. Esta unidad es única a diferencia de los otros libros, y es una evidencia del origen divino de las palabras que Dios hizo que los hombres registraran.

Otra de las evidencias internas que indican que la Biblia es realmente la Palabra de Dios, son las profecías contenidas en el interior de sus páginas. La Biblia contiene cientos de profecías detalladas relacionadas al futuro de naciones particulares incluyendo Israel, al futuro de ciertas ciudades, y al futuro de la humanidad. Otras profecías se refieren a la venida de Uno que sería el Mesías, el Salvador de todos los que creyeran en Él. A diferencia de las profecías encontradas en otros libros religiosos o aquellas dadas por hombres como Nostradamus, las profecías bíblicas son extremadamente detalladas. Hay más de trescientas profecías concernientes a Jesucristo en el Antiguo Testamento. No solo fue profetizado dónde nacería y cuál sería Su linaje, sino también cómo moriría y cómo resucitaría. Simplemente no hay una manera lógica para explicar las profecías cumplidas en la Biblia sino por origen divino. No hay otro libro religioso con el alcance o tipo de profecía predictiva que contiene la Biblia.

Una tercera evidencia interna del origen divino de la Biblia es su autoridad y poder únicos. Aunque esta evidencia es más subjetiva que las dos primeras, no es un testimonio menos poderoso del origen divino de la Biblia. La autoridad de la Biblia es diferente a cualquier otro libro jamás escrito. Esta autoridad y poder se ven mejor en la manera en que innumerables vidas han sido transformadas por el poder sobrenatural de la Palabra de Dios. Los adictos a las drogas han sido curados gracias a ella, los homosexuales han sido liberados por ella, los abandonados y haraganes han sido transformados por ella, los criminales endurecidos, reformados por ella, los pecadores son reprendidos por ella, y el odio se ha convertido en amor al leerla. La Biblia posee un poder dinámico y transformador que sólo es posible porque es verdaderamente la Palabra de Dios.

También hay evidencias externas que indican que la Biblia es en realidad la Palabra de Dios. Una es la historicidad de la Biblia. Ya que la Biblia detalla eventos históricos, su veracidad y precisión son sujetos de verificación como cualquier otro documento histórico. A través de evidencias arqueológicas y otros documentos escritos, se ha comprobado una y otra vez que los relatos históricos de la Biblia son exactos y verdaderos . De hecho, toda la evidencia arqueológica y manuscrita que apoyan a la Biblia, hacen de ésta el mejor libro documentado del mundo antiguo. El hecho de que la Biblia registra con exactitud y verdad eventos históricamente verificables, es un gran indicio de su veracidad cuando se trata de temas religiosos y doctrinas, y ayuda a corroborar su afirmación de que ésta es, la mismísima Palabra de Dios.

Otra evidencia externa de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios, es la integridad de los autores humanos. Como se mencionó anteriormente, Dios usó a hombres de muchas condiciones sociales para registrar Sus Palabras. Al estudiar las vidas de estos hombres, los encontramos honestos y sinceros. El hecho de que estuvieron dispuestos a morir (a menudo muertes atroces) por lo que creían, atestigua que estos hombres ordinarios, no obstante honestos, realmente creyeron que Dios les había hablado. Los hombres que escribieron el Nuevo Testamento y muchos otros cientos de creyentes (1ª Corintios 15:6), conocían la verdad de su mensaje porque habían visto y pasado tiempo con Jesucristo luego de que resucitó de los muertos. Ver al Cristo resucitado tuvo un impacto tremendo sobre estos hombres. Ellos pasaron de esconderse por el temor, a estar dispuestos a morir por el mensaje que Dios les había revelado. Sus vidas y muertes testifican el hecho de que la Biblia realmente es la Palabra de Dios.

Una evidencia externa final de que la Biblia realmente es la Palabra de Dios, es la indestructibilidad de la Biblia. A causa de su importancia y su pretensión de ser la Palabra misma de Dios, la Biblia ha sufrido más ataques agresivos e intentos de destruirla que cualquier otro libro en la historia. Desde los emperadores romanos de la antigüedad como Diocleciano, pasando por los dictadores comunistas, hasta los ateos y agnósticos de hoy en día, la Biblia ha resistido y sobrevivido a todos sus agresores, y todavía es el libro más ampliamente publicado en el mundo hoy.

A través del tiempo, los escépticos han considerado la Biblia como mitológica, pero la arqueología la ha confirmado como histórica. Los opositores han atacado su enseñanza como primitiva y anticuada, pero sus conceptos y enseñanzas morales y legales han tenido una influencia positiva en las sociedades y culturas en todo el mundo. Continúa siendo atacada por la pseudo-ciencia, la psicología y los movimientos políticos, pero sigue siendo tan veraz y relevante hoy como lo era cuando se escribió por primera vez. Este es un libro que ha transformado innumerables vidas y culturas a lo largo de los últimos dos mil años. Por mucho que sus oponentes traten de atacarla, destruirla o desacreditarla, la Biblia permanece; su veracidad y su impacto en las vidas es inconfundible. La precisión con la que ha sido preservada a pesar de cada intento de alterarla, atacarla o destruirla, es un claro testimonio del hecho de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios y está sobrenaturalmente protegida por Él. No debería sorprendernos que por muy atacada que sea la Biblia, ésta siempre aparece intacta e incambiable. Después de todo, Jesús dijo, "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Marcos 13:31). Después de mirar la evidencia, uno puede decir sin duda que, sí, la Biblia es realmente la Palabra de Dios".


01/13/21

Pregunta: "¿Cuáles son los atributos de Dios? ¿Cómo es Dios?"

Respuesta: 
La Biblia, la palabra de Dios, nos dice cómo es Dios y cómo no es. Sin la autoridad de la Biblia, cualquier intento de explicar los atributos de Dios no sería mejor que la opinión del hombre; la cual por sí misma es a menudo incorrecta en la comprensión de Dios (Job 42:7). ¡Decir que es importante para nosotros tratar de entender cómo es Dios, es como una gran subestimación! El descuidarlo, probablemente va a ocasionar que nos preparemos, persigamos y adoremos dioses ajenos, lo cual es contrario a Su voluntad (Éxodo 20:3-5).

Solamente lo que Dios ha escogido de Sí mismo para ser revelado, puede ser dado a conocer. Uno de los atributos o cualidades de Dios es que Él es "luz", queriendo decir que Él mismo nos revela la información de Sí mismo (Isaías 60:19, Santiago 1:17). La realidad de que Dios ha revelado conocimiento de Sí mismo no debería ser ignorada (Hebreos 4:1). La creación, la Biblia, y el Verbo hecho carne (Jesucristo) van a ayudarnos a conocer cómo es Dios.

Comencemos entendiendo que Dios es nuestro Creador y que somos una parte de Su creación (Génesis 1:1, Salmos 24:1). Dios dijo que el hombre fue creado a Su imagen. El hombre está sobre el resto de la creación y le fue dado dominio sobre ella (Génesis 1:26-28). La creación fue estropeada por la "caída", no obstante, brinda un destello de Sus obras (Génesis 3:17-18); Romanos 1:19-20). Al considerar la inmensidad de la creación, la complejidad, la belleza, y el orden, podemos tener una sensación de la grandeza de Dios.

La lectura de algunos de los nombres de Dios, puede ser de ayuda en nuestra búsqueda de cómo es Dios. Veamos los siguientes:

Elohim – El Fuerte, Divino (Génesis 1:1)

Adonai – Señor, indicando una relación Maestro — siervo (Éxodo 4:10,13)

El Elyon – El Altísimo, El más Fuerte (Isaías 14:20)

El Roi – El Fuerte que ve (Génesis 16:13)

El Shaddai – Todopoderoso Dios (Génesis 17:1)

El Olam – Dios eterno (Isaías 40:28)

Yahvé – SEÑOR "Yo Soy", lo cual significa el Dios Eterno, que existe independientemente de cualquier otro ser. (Éxodo 3:13,14).

Dios es eterno, lo cual significa que no tuvo principio y que Su existencia nunca va a terminar. Él es inmortal, infinito (Deuteronomio 33:27; Salmos 90:2; 1ª Timoteo 1:17). Dios es inmutable, lo cual significa, que es inalterable; es decir que Dios es absolutamente digno de confianza y fidedigno (Malaquías 3:6; Números 23:19; Salmos 102:26,27). Dios es incomparable, lo cual significa que no hay nadie como Él en obras o existencia; es inigualable y perfecto (2ª Samuel 7:22; Salmos 86:8; Isaías 40:25; Mateo 5:48). Dios es inescrutable, lo cual significa que no tiene límite, no se lo puede llegar a conocer por completo, es insondable (Isaías 40:28; Salmos 145:3; Romanos 11:33,34).

Dios es imparcial, lo cual significa que no hace distinción de personas en el sentido de mostrar favoritismo (Deuteronomio 32:4; Salmos 18:30). Dios es omnipotente, lo cual significa que es todopoderoso; Él puede hacer todo lo que le agrada, pero Sus acciones siempre estarán de acuerdo con el resto de Su carácter (Apocalipsis 19:6, Jeremías 32:17,27). Dios es omnipresente, lo cual significa que siempre está presente, en todas partes (Salmos 139:7-13; Jeremías 23:23). Dios es omnisciente, lo cual significa que conoce el pasado, presente y futuro, aún lo que estamos pensando en cualquier momento; puesto que conoce todo, Su justicia siempre será administrada imparcialmente (Salmos 139:1-5; Proverbios 5:21).

Dios es uno, lo cual significa que no solo no hay otro, sino que también es el único en poder suplir las necesidades más profundas y anhelos de nuestros corazones. Sólo Él es digno de nuestra adoración y devoción (Deuteronomio 6:4). Dios es justo, lo cual significa que no puede y no va a pasar por alto la maldad; es debido a Su rectitud y justicia, que Jesús tuvo que experimentar el juicio de Dios. Nuestros pecados fueron puestos sobre Él para que de esta manera fuéramos perdonados (Éxodo 9:27; Mateo 27:45-46; Romanos 3:21-26).

Dios es soberano, lo cual significa que es supremo. Toda Su creación junta no puede impedir Sus propósitos (Salmos 93:1; 95:3; Jeremías 23:20). Dios es espíritu, lo cual significa que es invisible (Juan 1:18; 4:24). Dios es una Trinidad, lo cual significa que es tres en uno, el mismo en substancia, poder y gloria por igual. Dios es verdad, lo cual significa que está de acuerdo con todo lo que es, Él va a permanecer incorruptible y no puede mentir (Salmos 117:2; 1ª Samuel 15:29).

Dios es santo, lo cual significa que está separado de toda corrupción moral y es hostil a ella. Dios ve todo el mal y esto lo enfada. Dios es referido como un fuego consumidor (Isaías 6:3; Habacuc 1:13; Éxodo 3:2, 4, 5; Hebreos 12:29). Dios es clemente – esto incluiría Su bondad, benevolencia, misericordia y amor – las cuales son palabras que dan tintes de significado a Su bondad. Si no fuera por la gracia de Dios, Su santidad nos excluiría de Su presencia. Afortunadamente este no es el caso, porque Él desea conocernos a cada uno personalmente (Éxodo 22:27; Salmos 31:19; 1ª Pedro 1:3; Juan 3:16, Juan 17:3).

Ya que Dios es un Ser infinito, ningún ser humano puede responder plenamente esta pregunta del tamaño de Dios, pero a través de la Palabra de Dios, podemos entender mucho acerca de quién es Dios y cómo es Él. Que todos continuemos buscándole de todo corazón (Jeremías 29:13).



01/12/21

Pregunta: "¿Cuál es la diferencia entre el Seól, el Hades, el infierno, el lago de fuego, el paraíso y el seno de Abraham?"

Respuesta: 
Los diferentes términos utilizados en la Biblia para el cielo y el infierno — Seol, hades, Gehena, el lago de fuego, el paraíso y el seno de Abraham — son objetos de mucho debate y pueden ser confusos. 

La palabra "paraíso" se utiliza como sinónimo del "cielo" (2 Corintios 12:4; Apocalipsis 2:7). Cuando Jesús estaba muriendo en la cruz y uno de los ladrones que estaba siendo crucificado con Él le pidió misericordia, Jesús respondió, "De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23:43). Jesús sabía que Su muerte era inminente y que pronto estaría en el cielo con Su Padre. Jesús habló del paraíso como un sinónimo del "cielo" y la palabra ha llegado a asociarse con cualquier lugar de belleza ideal y deleite. 

El seno de Abraham se menciona una sola vez en la Biblia — en la historia de Lázaro y el hombre rico (Lucas 16:19-31). Fue utilizado en el Talmud como un sinónimo para "el cielo". La imagen en la historia es de Lázaro reclinado en una mesa, recostado cerca del pecho de Abraham - como Juan se recostó en el pecho de Jesús en la Última Cena – en el banquete celestial. Existen diferencias de opinión sobre lo que representa exactamente el seno de Abraham. Quienes creen que el escenario de la historia es un período después de la muerte y resurrección del Mesías, ven el seno de Abraham como sinónimo para "el cielo". Quienes creen que el escenario es antes de la crucifixión, ven "el seno de Abraham" como otro término para "el paraíso". El escenario es realmente irrelevante para el punto de la historia, el cual es que los hombres impíos verán a los justos en felicidad y ellos mismos en tormento, y que existe un "gran abismo" entre ellos (Lucas 16:26, NVI), que nunca se va a poder alcanzar. 

En las Escrituras hebreas, la palabra usada para describir el reino de los muertos es Seol. Simplemente significa el "lugar de los muertos" o el "lugar de las almas/espíritus difuntos”. La palabra griega del Nuevo Testamento que se utiliza para el "infierno" es hades, que también se refiere al " lugar de los muertos". La palabra griega gehena se utiliza también en el Nuevo Testamento para el "infierno" y se deriva de la palabra hebrea hinnom. Otras Escrituras en el Nuevo Testamento indican que el Seol/Hades es un lugar temporal donde se guardan las almas de los incrédulos mientras esperan la resurrección final y sentencia en el juicio del Gran Trono Blanco. Las almas de los justos van directamente a la presencia de Dios en el momento de la muerte — al cielo/paraíso/el seno de Abraham — (Lucas 23:43; 2 Corintios 5:8; Filipenses 1:23). 

El lago de fuego, mencionado sólo en Apocalipsis 19:20 y 20:10,14-15, es el infierno final, el lugar de castigo eterno para todos los rebeldes no arrepentidos, tanto angelicales como humanos (Mateo 25:41). Es descrito como un lugar de fuego y azufre, y aquellos que están allí experimentan una eterna agonía indecible de carácter implacable (Lucas 16:24; Marcos 9:45-46). Aquellos que han rechazado a Cristo y están en la morada temporal de los muertos en el Hades/Seol tienen al lago de fuego como su destino final. 

Pero aquellos cuyos nombres están escritos en el Libro de la Vida del Cordero no deberían tener miedo de este terrible destino. Por la fe en Cristo y Su sangre derramada en la Cruz por nuestros pecados, estamos destinados a vivir eternamente en la presencia de Dios. 

01/02/21

¿Qué es el arrepentimiento y es éste necesario para la salvación?

Pregunta: "¿Qué es el arrepentimiento y es éste necesario para la salvación?"

Respuesta: 
Muchos entienden el término “arrepentimiento” como “volverse del pecado”. Esta no es la definición bíblica del arrepentimiento. En la Biblia, la palabra “arrepentirse” significa “cambiar tu mente”. La Biblia también nos dice que el verdadero arrepentimiento tendrá como resultado un cambio de conducta (Lucas 3:8-14; Hechos 3:19). Hechos 26:20 declara, “sino que anuncié......, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento”. La completa definición bíblica del arrepentimiento, es cambiar de mentalidad, que resulta en un cambio de acciones y actitudes. 

¿Cuál es entonces la conexión entre el arrepentimiento y la salvación? El Libro de Los Hechos parece enfocarse especialmente en el arrepentimiento con respecto a la salvación. (Hechos 2:38; 3:19; 11:18; 17:30; 20:21; 26:20). El arrepentimiento, relacionado con la salvación, es cambiar tu parecer respecto a Jesucristo. En el sermón de Pedro en el día de Pentecostés (Hechos capítulo 2), él concluye con un llamado a la gente a arrepentirse (Hechos 2:38). ¿Arrepentirse de qué? Pedro está llamando a la gente que rechazaba a Jesús (Hechos 2:36), para que cambiaran su idea acerca de Él, que reconocieran que Él es verdaderamente “Señor y Cristo” (Hechos 2:36). Pedro está exhortando a la gente a cambiar su mentalidad del rechazo a Cristo como el Mesías, a la fe en Él como Mesías y Salvador. 

El arrepentimiento y la fe pueden ser entendidos como “dos lados de la misma moneda”. Es imposible poner tu fe en Jesucristo como el Salvador, sin primeramente cambiar tu mentalidad acerca de quién es Él, y lo que Él ha hecho. Ya sea el arrepentirse de un rechazo obstinado, o arrepentirse de ignorancia y desinterés – es un cambio de mentalidad. El arrepentimiento bíblico, en relación con la salvación, es cambiar tu mentalidad del rechazo a Cristo a la fe en Cristo. 

Es crucialmente importante que entendamos que el arrepentimiento no es una obra que hagamos para ganar la salvación. Nadie puede arrepentirse y venir a Dios, a menos que Dios atraiga a esa persona hacia Él (Juan 6:44). Hechos 5:31 y 11:17 indican que el arrepentimiento es algo que da Dios – sólo es posible por Su gracia. Nadie puede arrepentirse a menos que Dios le conceda el arrepentimiento. Toda la salvación, incluyendo el arrepentimiento y la fe, es el resultado de Dios acercándonos, abriendo nuestros ojos, y cambiando nuestros corazones. La paciencia de Dios nos conduce al arrepentimiento (2 Pedro 3:9), como lo hace Su bondad (Romanos 2:4). 

Mientras que el arrepentimiento no es una obra que gana la salvación, el arrepentimiento para salvación da como resultado las obras. Es imposible verdadera y totalmente cambiar tu mentalidad sin que esto cause un cambio en tus actos. En la Biblia, el arrepentimiento resulta en un cambio de conducta. Esta es la razón por la que Juan el Bautista exhortaba a la gente con estas palabras, “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (Mateo 3:8). Una persona que verdaderamente se ha arrepentido y ha pasado de rechazar a Cristo a la fe en Cristo, lo hará evidente por un cambio en su vida (2 Corintios 5:17; Gálatas 5:19-23; Santiago 2:14-26). El arrepentimiento, propiamente definido, es necesario para la salvación. El arrepentimiento bíblico es cambiar tu parecer acerca de Jesucristo y volverte a Dios en fe para salvación (Hechos 3:19). Volverse del pecado no es la definición del arrepentimiento, pero es uno de los resultados de la fe genuina basada en el arrepentimiento respecto al Señor Jesucristo. 


Comments